Bueno, al final con mi marido nos animamos a ir a una fiesta swinger en Buenos Aires. Era nuestra primera vez y, la verdad, nos veníamos preparando pero teníamos un montón de nervios y cagazo.
Cuando llegamos al boliche, nos pedimos unos tragos para aflojar un poco y nos fuimos a la pista a bailar. Al rato se nos acercó una pareja que era divina. Empezamos a charlar, pegamos re buena onda al toque y, con mucho respeto, nos preguntaron si nos podían tocar. Les dije que sí, y el marido de ella me empezó a acariciar re suave por encima de la ropa. Nos empezamos a re calentar.
Unos veinte minutos después, el ambiente estaba que ardía y decidí sacarme todo, quedé en bolas. Él se cuidó, se puso el preservativo y empezamos a hacer el amor ahí mismo, mientras mi marido hacía lo mismo con su mujer. ¡Fue una experiencia tremenda, increíble! Al final terminamos todos y nos fuimos a uno de los sillones a descansar y tomar un poco de aire.
Después de relajarnos un rato, nos volvió a ganar el deseo y seguimos jugando, mientras algunas personas se acercaban a mirarnos y se re excitaban con la escena. La verdad, me pareció una situación súper erótica y me re encantó. ¡Vamos a volver seguro!
Cuando llegamos al boliche, nos pedimos unos tragos para aflojar un poco y nos fuimos a la pista a bailar. Al rato se nos acercó una pareja que era divina. Empezamos a charlar, pegamos re buena onda al toque y, con mucho respeto, nos preguntaron si nos podían tocar. Les dije que sí, y el marido de ella me empezó a acariciar re suave por encima de la ropa. Nos empezamos a re calentar.
Unos veinte minutos después, el ambiente estaba que ardía y decidí sacarme todo, quedé en bolas. Él se cuidó, se puso el preservativo y empezamos a hacer el amor ahí mismo, mientras mi marido hacía lo mismo con su mujer. ¡Fue una experiencia tremenda, increíble! Al final terminamos todos y nos fuimos a uno de los sillones a descansar y tomar un poco de aire.
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