Hace unos meses fuimos a una fiesta con la idea de conocer gente nueva, sin expectativas.
Al llegar, vimos a una pareja que, sinceramente, no llamó especialmente nuestra atención. Nos saludamos por educación y cada uno siguió disfrutando de la noche.
Un rato después coincidimos nuevamente, esta vez en la barra. Empezamos a conversar y, sin darnos cuenta, llevábamos más de una hora hablando. Nos reíamos, compartíamos historias, hablábamos de viajes, de relaciones y de cómo habíamos llegado al ambiente.
En ese momento entendimos algo: la atracción no siempre entra por los ojos. A veces aparece cuando hay conexión, complicidad y una conversación que simplemente fluye.
Desde entonces dejamos de decidir tan rápido si alguien nos interesa o no. Una buena charla puede cambiar por completo la percepción de una persona.
¿Les pasó alguna vez?
¿Alguna pareja que al principio no les llamó la atención terminó siendo una de las conexiones más especiales que tuvieron?
Al llegar, vimos a una pareja que, sinceramente, no llamó especialmente nuestra atención. Nos saludamos por educación y cada uno siguió disfrutando de la noche.
Un rato después coincidimos nuevamente, esta vez en la barra. Empezamos a conversar y, sin darnos cuenta, llevábamos más de una hora hablando. Nos reíamos, compartíamos historias, hablábamos de viajes, de relaciones y de cómo habíamos llegado al ambiente.
En ese momento entendimos algo: la atracción no siempre entra por los ojos. A veces aparece cuando hay conexión, complicidad y una conversación que simplemente fluye.
Desde entonces dejamos de decidir tan rápido si alguien nos interesa o no. Una buena charla puede cambiar por completo la percepción de una persona.
¿Les pasó alguna vez?
¿Alguna pareja que al principio no les llamó la atención terminó siendo una de las conexiones más especiales que tuvieron?